29 de septiembre de 2012

Lalengua y el Català

Por Peter Molineaux

Además de los números en rojo de la crisis económica europea, las protestas callejeras en Grecia y España han tenido una alta cobertura mediática. En el parlamento griego aparecieron hace unos meses los extremismos apostando a la salida de la Eurozona, pero se logró formar entre partes no muy amistosas un gobierno de acuerdo que prometía aceptar las condiciones que las potentes Francia y Alemania ponían para entregar el rescate económico. Ese gobierno recibe hoy la ira de las calles en Atenas.

España, la Madre Patria que perdió su imperio, también está revuelta. En el siglo XX tuvo que arreglárselas con el empobrecimiento económico y anímico de perder las últimas de sus colonias de ultramar para luego enfrentar una sangrienta guerra civil seguida de una dictadura de casi de 40 años. Hoy, con un cuarto de su población cesante, se huelen nuevamente aires de crisis institucional.

Los Indignados inspiraron el año pasado al mundo con una protesta innovadora y el claro mensaje de que el modelo económico está cosechando malestar en todos lados. Occupy Wall Street copió la idea llevándola a Nueva York.

Este año se ha diversificado la protesta y entre las muchas aparece una que ha dado el salto desde la calle a los representantes de la Generalitat, el gobierno de Cataluña: a la marcha independentista del 11 de septiembre en Barcelona ha seguido el adelantamiento de las elecciones del gobierno catalán y la propuesta por parte del líder del partido dominante (CiU), Albert Mas, de hacer un referéndum con la pregunta por la autodeterminación de Cataluña. Es un paso hacia la soberanía y se propuso a pesar de la prohibición del gobierno central de Mariano Rajoy. El jueves el Parlament catalán oficializó la propuesta.

Desde Latinoamérica querer la independencia de España parece de lo más deseable, pero para Cataluña es más complejo. En frío, no conviene. Incluso ha salido el portavoz del CiU, Josep Duran Lleida, a intentar suavizar el asunto diciendo que "la autodeterminación no es lo mismo que la independencia" y que no van a cometer "ningún disparate." Pero el independentismo sopla con fervor, más allá de lo que las (ahora precarias) razones económicas puedan dictar.

En Cataluña se habla otro idioma. Hay otra lengua. Para los que hablamos castellano suena como el español pero no se entiende. Al escucharlo sentimos que por su sonido deberíamos comprender, pero no podemos: como si hubiésemos sufrido repentinamente una grave afasia o nos encontrásemos en un confuso sueño.

Una lengua, incluso más que una nación, crea identidad. Desde la década de 1980 el gobierno de Cataluña promueve con fuerza el idioma catalán en el ámbito público, incluyendo lo jurídico, lo administrativo y lo educacional. Se pide incluso su dominio como condición excluyente para muchos trabajos. El castellano aún supera al catalán en términos porcentuales como lengua habitual, lengua materna y lengua de identificación, pero esto se debe en gran parte al efecto de la inmigración proveniente de otras partes de España. La promoción del catalán apunta a fin de cuentas a la recuperación del idioma como primer idioma, como lengua materna.

En psicoanálisis la relación al otro, es decir a la realidad, está profundamente determinada por el lenguaje. La inscripción del mundo en la realidad psíquica es un acto lingüístico. Jacques Lacan hablaba hacia el final de su vida de lalengua (todo junto) y su rol clave en la constitución de un sujeto. Lalengua es algo parecido a los primeros balbuceos de un bebé –la la la la lalengua– producidos por su cuerpo como una primitiva apelación pulsional al otro. El lenguaje se va haciendo con pedazos de lalengua, estructurando un saber hacer con ella que se llama inconsciente.

Lo que importa de lalengua es que es absolutamente propia, es la forma más singular de gozar para un sujeto. Su articulación con la lengua materna, aquella que se aprende en las principales relaciones afectivas de la infancia, es fundamental porque la una se sirve de la otra para constituirse en cada sujeto y finalmente hacer que pueda relacionarse con el otro.

En Hispanoamérica se nos enseñó que el español es el castellano y esa lengua se convirtió, en gran parte del territorio y a punta de espada, en la lengua materna. Los lugares en que eso no se logró por completo todavía producen resistencias a las naciones a las que supuestamente pertenecen. La Araucanía chilena, el Altiplano peruano, son ejemplos.

El idioma que se sirve de lalengua en la historia de un sujeto para producir un humano hablante es aquel que imprime en ese cuerpo su estructura. Con esa estructura viene una identidad, el reconocimiento de la posibilidad de que algo del otro se articule a algo de mi goce. La promoción del catalán en Cataluña ha ido en la dirección de poner a ese idioma, con toda su historia, sus juegos de palabra y sus idiosincracias en un lugar muy cercano a lo que realmente concierne a los sujetos de esa tierra: su goce.

Los símbolos Españoles, en especial la Monarquía y el Rey, van perdiendo la batalla por tocar algo de la profundidad del alma de aquellos sujetos en que lalengua está enrollada a los idiomas ibéricos que no son el castellano. La conocida historia de ETA es la de los vascos más radicales peleando con las armas por su independencia de un idioma ajeno. Hoy los catalanes quieren hacerlo con un referéndum que al parecer llevarán a cabo aunque sea considerado inconstitucional por Madrid. Si es así, la Constitución Española habrá perdido frente a otra constitución, más fundamental, que es la constitución psíquica lograda entre lalengua de un sujeto y un lenguaje que es su idioma, su lengua materna.

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